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¿Qué es la mediación?
servicios de mediación a empresas

¿Qué es la mediación?

Es un sistema alternativo y en ocasiones complementario, de resolución de conflictos, en el que las partes implicadas, mediante el diálogo y con la ayuda de un tercero imparcial, que facilita el proceso de comunicación, que permita alcanzar por sí mismos los acuerdos que estiman más satisfactorios para la resolución de sus problemas.

Son las partes las que con total autonomía y libertad solucionan sus conflictos; con la mediación se consigue que los implicados puedan retomar el dialogo perdido, que se vuelvan a comunicar entre ellas, evitando futuros conflictos.

Las técnicas de la mediación están muy próximas a las del coaching, que pueden resumirse en cinco fases, en las cuales se reflexiona y se toman decisiones en relación a:

  • cuál es la situación actual,
  • cuáles son los objetivos,
  • qué obstáculos impiden alcanzarlos,
  • qué opciones se proponen para alcanzarlos, y
  • qué compromisos/acuerdos se adoptan para alcanzarlos.

El mediador tiene como objetivo principal que las partes reflexionen sobre esas cuestiones y, si es posible, lleguen a un acuerdo.

La ventajas más importantes de este sistema de resolución de conflictos podrían definirse por una doble vertiente:

  • Por un lado ahorro de tiempo y económico frente a la alternativa judicial, así como una mayor flexibilidad y control del proceso.
  • A nivel personal, el aprendizaje de habilidades que van a permitir comunicarse y llegar a acuerdos no solamente con la parte en cuestión, sino también de gestión de cualquier conflicto que se pueda presentar en el ámbito personal; Mejora y mantenimiento de la comunicación y de las relaciones, muy importante entre partes que van a seguir teniendo que negociar futuras decisiones,(custodia de los hijos, por ejemplo).

La mediación es un proceso ordenado pero a la vez sencillo y flexible, que a diferencia del proceso judicial en el que las alegaciones de las partes quedan limitadas a las pretensiones que son objeto del proceso sin que las partes puedan salirse del camino marcado, en la mediación son las partes las que van fijando, en función de sus intereses los temas que quieren tratar, sin que exista limitación a todas las cuestiones que quieran traer al espacio de diálogo.

Las principales características o pilares en que se apoya la mediación, según la mayoría de autores y escuelas son: voluntariedad, confidencialidad, neutralidad/imparcialidad.

A estas añadimos también como fundamentales: auto-responsabilidad de las partes y flexibilidad del proceso.

¿En qué consiste la voluntariedad?

Recogida en el artículo 6 de la Ley de Mediación, bajo el epígrafe de voluntariedad y libre disposición, consiste fundamentalmente en la capacidad, tanto de las partes como de los mediadores, de participar en el proceso por su propia voluntad y por tanto la capacidad de poder quedarse o retirarse del mismo en cualquier momento.
El trabajo importante de los mediadores, en la sesión informativa, es retomar la voluntariedad y cambiar esa percepción, para que las partes comprendan y sobre todo sientan, que aunque efectivamente pueden haber llegado al proceso, por esa "imposición" del Juzgado, su continuidad en el mismo es absolutamente voluntaria y por supuesto apartarse del proceso no tendrá ninguna consecuencia negativa en el procedimiento judicial.
Se trata de que perciban la mediación como un sistema con el que solucionar el conflicto que se encuentra o no en sede judicial, por sí mismos y no mediante la solución impuesta por el juez; que sepan que acuden de forma voluntaria y que si en cualquier momento su sensación es de que no está resultando útil o no desean continuar, por cualquier motivo, tienen la opción de dejar el proceso.

¿En qué consiste la confidencialidad?

Hay que destacar que, por tratarse la mediación de un sistema diferente para la resolución de los conflictos, el mediador debe favorecer que las partes puedan hablar libremente y exponer todas aquellas cuestiones que entiendan necesarias para avanzar en la consecución de sus acuerdos, incluida su propia visión del conflicto y la expresión de sentimientos, que muy a menudo son parte de ese conflicto; y ello con la garantía de que todo cuanto se diga en esas sesiones no puede y nunca será utilizado fuera de la mediación, y que tampoco pueden ser llamados los mediadores como testigos, en el caso de que hubiera un proceso judicial posterior.
Esta confidencialidad afecta a todo el proceso de mediación, tanto si se trata de reuniones conjuntas con las partes, o individuales del mediador y cada una de ellas.
Lo que los mediados hablan en mediación se queda en mediación.

¿Qué ventajas tiene la mediación sobre las sentencias judiciales?

Como los acuerdos que se alcanzan en mediación son fruto del trabajo común de las partes, y responden por tanto a sus intereses y necesidades, suponen una mayor satisfacción y un mayor grado de cumplimiento de los mismos, al no venir impuestos por un tercero como en el caso de las sentencias judiciales en la mediación se trata de que la solución depende de ellos pero el proceso y su dinámica del mediador.

¿Qué es un mediador?

Es el profesional, con formación específica en la materia, que interviene como tercero imparcial en el proceso de mediación. Su papel no consiste en asesorar ni juzgar, ni tampoco aconsejar o aportar soluciones; solo facilitar la comunicación entre las partes, mediante una serie de técnicas y herramientas, para que por sí mismas alcancen los acuerdos que mejor resuelvan su conflicto.

Sesión informativa previa

Se realiza con las partes y es el momento en que se les informará sobre los objetivos y principios de la mediación, pudiendo valorar las partes en conflicto, libremente, si esa mediación puede ser la respuesta a las necesidades de cada una de ellas.

Escuchar y comprender requiere un esfuerzo mayor que hablar y de ahí surgen dificultades en la comunicación.

No se trata de un camino fácil, puede conllevar, sobre todo en algunos ámbitos como el familiar, empresa familiar, penal... mucho desgaste emocional, ya que muchas veces los conflictos llevan acumulada una gran carga emotiva desde tiempo atrás y de ahí la importancia de facilitar a las partes la exposición de sus narrativas, que en muchas ocasiones afectarán a facetas íntimas de su vida.

En muchas ocasiones el conflicto viene de lejos y por tanto se necesitará tiempo para poder escuchar al otro de una forma menos negativa a como venían haciéndolo hasta ese momento.

Como mediadores nunca se empuja a las partes en ninguna dirección, sino simplemente se las guía para que sientan que pueden, por ellos mismos, alcanzar la solución para el conflicto y conseguir acuerdos satisfactorios y sobre todo darles su tiempo para que vayan avanzando según sus necesidades.

Además es necesario indicar que, a veces se producen estancamientos, retrocesos e incluso escalada del conflicto, en cualquiera de las fases del proceso e incluso antes de la toma de acuerdos, debido en parte a la flexibilidad del proceso y a las distintas necesidades que van expresando las partes; La mediación como proceso flexible que es, no tiene una duración concreta o determinada, no obstante,hemos de matizar esta afirmación ya que tampoco puede alargarse sine die.
Lo normal es que un proceso de mediación suela tener una duración de unas seis sesiones, repartidas por lo general en una sesión por semana.
No obstante, se intenta que la mediación sea lo más breve posible en consonancia con la flexibilidad del procedimiento.

¿Qué efectos tiene el inicio de la mediación?

A la hora de hablar de los efectos que puede tener el inicio de la mediación, uno de ellos es la posibilidad de suspender cualquier procedimiento judicial que se encuentre en marcha, si es voluntad de las partes.

Como indica el artículo 16 de la ley de mediación: "Cuando de manera voluntaria se inicie una mediación estando en curso un proceso judicial, las partes de común acuerdo podrán solicitar sus suspensión de conformidad con lo dispuesto en la legislación procesal".

Es práctica común en nuestros Juzgados, y como tal se prevé y articula en nuestra ley procesal vigente, la suspensión de los procedimientos judiciales para intentar llegar a una solución extrajudicial a los mismos; tal y como se recoge en el artículo 415.1 de la LEC, modificado por la ley de mediación, que permite a las partes, pedir la suspensión del procedimiento para someterse a mediación conforme a lo dispuesto en el artículo 19.

Pues bien, en los casos en los que las partes, una vez iniciado el procedimiento judicial, deciden resolver sus conflictos a través de la mediación, el inicio de la misma, entendemos, no produce ningún efecto negativo con respecto al procedimiento judicial iniciado, al contrario, como ya hemos indicado anteriormente, al tratarse de un proceso complementario a los procedimientos judiciales, si las partes, a través del proceso de mediación consiguen acuerdos el proceso judicial terminaría antes, puesto que no habría una segunda instancia, además las partes se encuentran mucho más satisfechas y con un mayor grado de cumplimiento de los acuerdos alcanzados.

Final de las negociaciones

Finalizadas las negociaciones, concluye la mediación, la cual puede ser con acuerdo o sin acuerdo. En ambos casos se ha de firmar por las partes y el mediador o mediadores, la denominada acta final de la mediación.

En el caso de que se concluya sin acuerdo se consigna simplemente que la mediación ha concluido sin acuerdo, simple y llanamente, para preservar la confidencialidad y la confianza de las partes en el proceso y en nosotros como mediadores.

Cuando la mediación concluye con acuerdos, se reflejarán, tal y como establece la Ley de Mediación, de forma clara y comprensible los mismos. Además de ello, se recogerá la identidad y domicilio de las partes, el mediador que han intervenido en la mediación y que ésta se ha desarrollado conforme a las previsiones legales. Asimismo recogerá las obligaciones que cada parte asume, plazo para ejecutarlas, e incluso puede recoger el acuerdo de someterse a mediación cuando surjan nuevas controversias en la interpretación o cumplimiento de los mismos. el acuerdo puede versar sobre la totalidad o simplemente sobre una parte de las materias sujetas a mediación (art. 23 LM), es decir, puede ser total o parcial. Ahora bien, el acuerdo de mediación parcial ha de ser completo al resolver esa parte, es decir, ha de ser un conjunto armónico. Un acuerdo incompleto no podría llegar a tener fuerza ejecutiva. "Parcial" no se usa en este contexto en contraposición a "completo" sino a "total".

De este acta final, donde se recogen los acuerdos alcanzados y que, como ya hemos dicho, deberá de ir firmado por las partes se entregará copia a cada una de ellas, y quedará otro ejemplar en poder del mediador, el cual informará del carácter vinculante del mismo y de la posibilidad de poder elevarlo a público para que alcance fuerza de título ejecutivo.

¿Qué eficacia jurídica tienen los acuerdos alcanzados en mediación?

En este caso es necesario distinguir entre los acuerdos alcanzados en mediación extrajudicial y mediación intrajudicial.

Respecto a la mediación extrajudicial, es decir, aquella que se realiza sin que se haya iniciado ningún procedimiento judicial, los acuerdos a los que se llegan tendrían la consideración de contrato o incluso de transacción extrajudicial con lo que vincularían a las partes. En este sentido señala el artículo 23.3 de la Ley de Mediación sobre asuntos civiles y mercantiles, que el mediador informará a las partes del carácter vinculante del acuerdo.
Pero a mayor abundamiento, se prevé en el artículo 25, la posibilidad de elevar a escritura pública los acuerdos alcanzados en mediación para que alcancen el valor de título ejecutivo, encargando, al notario en este caso, la labor de control de que se cumplen los requisitos establecidos en la ley y que el acuerdo no es contrario a derecho.
Pero nada obliga a las mismas a ello y pueden perfectamente mantenerlo como un acuerdo privado que tendrá el mismo valor vinculante que cualquier contrato. No obstante la elevación a público lleva aparejada la mayor facilidad para obtener la ejecución del acuerdo en caso de incumplimiento por las partes.

Si el acuerdo se ha alcanzado en un procedimiento de mediación intrajudicial, es decir, cuando el procedimiento ya estuviera iniciado, las partes podrán solicitar al Juez su homologación de acuerdo con lo que señala la ley procesal civil.

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